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Efectos Cancerígenos de la radiación de las Centrales. Nucleares en su entorno.

 

Cuando se mide muy precisamente la masa del núcleo resulta sorprendente comprobar que ésta siempre es algo menor que la suma de las masas de las partículas que lo componen. Concretamente se puede restar la masa de las partículas que lo componen de su masa real.

 

¿Qué ha sucedido con esta masa que se ha perdido?.

 

Esta energía, por tanto, se desprendió cuando se formó el núcleo y su carencia es lo que ahora posibilita su existencia como agregado. Si la volviéramos a reintegrarla al núcleo, obtendríamos otra vez los neutrones y protones correspondientes y por tanto disgregaríamos el átomo a sus componentes. Se trata pues de la energía de enlace del núcleo atómico.

 

La radiactividad es una emisión de energía NUECLEAR, que pretende aprovecharse para producir un trabajo útil; pero ocurre, que parte de esta energía se disipa al medio ambiente y no simplemente como calor..., que si bien puede no producir efectos fisicoquímicos directos anómalos, los puede ocasionar por vía bioenergética. Debemos pensar que:

 

Nuestros átomos corporales guardan su entalpía/equilibrio/estabilidad/ Salud y gasto metabólico, mientras no llegue nada a su entorno capaz de alterarlo directa o en este caso INDIRECTAMENTE.

 

Pues bien, la radiactividad es una fuerza nuclear, que afecta al núcleo atómico; es decir a los neutrones, que es fuerza reguladora del sistema atómico; equivalente a la regulación que hace el sistema nervioso simpático y parasimpatico.

Los neutrones regulan la interacción de la carga eléctrica positiva y negativa o fuerzas yin (centripetas/gravitatorias) y yang (electromagnéticas/expansivas). Todo nuestro metabolismo nervioso-endocrino es la consecuencia final de este primer metabolismo primario y primigenio; de ahí, que las afecciones tiroideas sean tan “normales” en los efectos directos o indirectos de las radiaciones nucleares.

 

Si estas fuerzas atómicas opuestas interaccionan con más fuerza de la debida , porque la fuerza del neutrón ha sido atacada/alterada, gastada, mermada, se produce un cuas icortocircuito en la energía global/vital del átomo. Esto supone un derroche repentino de energía vital que hiperactiva la producción celular de modo anómalo; es como si la pequeña lámpara atómica(“estrella”) de repente luciese muchísimo más de la cuenta, gastando así su reserva vital en muy poco tiempo; es decir, creando una producción celular CANCERIGENA. Tal derroche descontrolado de energía acaba pronto con la energía vital de todo el organismo y por ello sobreviene la muerte o la degeneración, etc.

 

Este caso de radiación nuclear “normal” en la proximidad de las centrales nucleares o hasta cierto punto y salvando las distancias, en el caso de los emisores de las antenas de telefonía móvil, se pretende calificar como normal y justificar interesada y tórpemente, aduciendo que las radiaciones no son capaces de afectar DIRECTA y negativamente por ejemplo a cultivos celulares de animales, plantas, etc . ¡¡¡ Esto puede ser muy cierto, en tal sentido: pero se obvia irresponsablemente que queda la vía de afectación indirecta, causante de distonías neurovegetativas primero prepatológicas y posteriormente degenerativas en distinto grado según el terreno constitucional de cada persona !!! . Lo cual queda demostrado por todos los casos disfunciones, problemas degenerativos y malformaciones que se dan entorno a las centrales nucleares y antenas de telefonía móvil. También se puede demostrar esto, analizando las perturbaciones bioenergéticas que se dan en el agua del lugar, a través del estudio mediante el análisis del espectro electromagnético del agua.. realizados por la Dra. Enza Ciccolo: http://www.agua-viva.info/es/aufsaetze_5a.htm

O de otro modo, por los experimentos efectuados por el Dr. Masaru Emoto a base de resonancia magnética:

  http://www.muscaria.com/emoto.htm

 

Las centrales nucleares contaminan el aire y el agua que utilizan para su refrigeración, proyectando así su malsana y degenerativa influencia a cientos de kilómetros a través de las aguas de ríos y mares.

Somos pues víctimas de la ignorancia de pseudociéntificos incapaces de comprender la doble dimensión de la vida ( onda – partícula) y sus implicaciones para la salud pública; que se atreven a negar las referidas influencias con la mayor de las imposturas intelectuales y pseudocientíficas.

 

 

Atentamente,

Paulino.

http://www.alfeon.net/